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La Higiene Ambiental protege la salud de las personas y la buena marcha de negocios

Desinfección y purificación del aire para prevenir contagios en espacios cerrados

Higiene ambiental para prevenir contagios

La implementación de sistemas de desinfección ambiental y purificación del aire en interiores previenen y evitan contagios de enfermedades en espacios cerrados, especialmente en aquellos con gran afluencia de personas como oficinas, clínicas, bares, restaurantes, hoteles, comercios, escuelas, gimnasios o residencias de ancianos. La Higiene Ambiental garantiza una óptima calidad de aire interior, desinfección y/o reducción de la carga microbiológica ambiental, bajando la carga infectiva.

El nuevo coronavirus, SARS-CoV-2, causante de la COVID-19, se transmite principalmente por el aire a través de gotículas y/o aerosoles, especialmente en interiores, de acuerdo a la evidencia científica. Los expertos instan a implementar protocolos de higiene ambiental y purificación del aire en espacios interiores para minimizar el riesgo de infección. 

¿Cómo reducir el contagio de enfermedades como gripe o COVID-19 en espacios cerrados? Fómites, gotículas y aerosoles.

En cualquier espacio interior las personas no paramos de tocar y manipular multitud de objetos que se encuentran en el mismo (la manilla de una puerta, ventanas, teclados, cajones, mesas, mandos a distancia, sofás, sillas, colchones…). Todas estas superficies han podido ser contaminadas por personas contagiadas por alguna enfermedad a través de contacto directo o porque han tosido o hablado sobre ellas. Así estos fómites pueden ser vía de transmisión de virus o bacterias y nos podemos infectar por contacto.  Hay que tener en cuenta, que normalmente no sabemos el tiempo exacto de duración en el que se mantienen estos microorganismos patógenos impregnados en todas estas superficies (dependiendo de qué virus, bacteria, etc.).

Por ejemplo, el nuevo coronavirus denominado SARS-CoV-2, causante de la enfermedad COVID-19, se estima que permanece hasta días (o incluso semanas según algunos estudios) en las superficies. Según, el Ministerio de Sanidad español, en su  informe científico-técnico de evidencias científicas relacionadas con el coronavirus se incluyen datos actualizados sobre el tiempo que dura el virus en superficies. En madera, vidrio o ropa podría aguantar entre 1 y 2 días, mientras que en plásticos, billetes, acero inoxidable y mascarillas quirúrgicas podría sobrevivir hasta más de cuatro días. Las condiciones ambientales también influyen, pues en un ambiente que oscila entre los 21 y 23 grados centígrados, el nuevo coronavirus permanecería activo en folios o pañuelos tres horas y cuatro en el caso de superficies de cobre, ocho en el cartón y hasta tres días en el plástico. De este modo, la desinfección de superficies resulta esencial para la prevención de contagios de COVID-19; así como de otras enfermedades que también se transmitan por fómites.

Al igual que los virus y bacterias se transmiten a través de las superficies, lo mismo ocurre en el espacio aéreo que nos rodea, especialmente en los espacios cerrados o ambientes interiores de hogares, y sobre todo en los establecimientos o edificios públicos donde hay mucha afluencia de personas (clínicas, bares y restaurantes, gimnasios, comercios, centros comerciales, colegios, oficinas u otros centros de trabajo, etc.).

Cuando respiramos, hablamos, estornudamos o tosemos, soltamos por nuestra boca unas gotitas, microgotículas o aerosoles que se quedan flotando en el aire durante un determinado tiempo, y esta condición podría provocar contagios de enfermedades si la persona que previamente ha expulsado estas partículas está contagiada (incluso, como en el caso de la COVID-19, si es asintomática). Este factor también influye en las propias superficies, pues las gotículas o microgotículas más pesadas que caen se quedan impregnadas en ellas. Por tanto, parece oportuno resaltar que, además de la desinfección de superficies, la desinfección ambiental y purificación del aire también puede ser útil, eficaz y/o determinante a la hora de evitar el contagio de enfermedades, en particular de aquellas que se transmitan por el aire, incluyendo, tal y como indican las últimas evidencias científicas, la infección por SARS-CoV-2, la COVID-19. De hecho, parece que está vía de transmisión es mayoritaria, poniéndose el énfasis en el gran riesgo de contagio por las partículas más pequeñas, los aerosoles.

Por otro lado, si nos encontramos en espacios industriales que de por si tienen residuos contaminantes, la probabilidad de contraer cualquier tipo de infección es más que probable. Conociendo todos estos antecedentes, en general, cuando se detecta riesgo se recomiendan mascarillas, pero derivado de la crisis sanitaria del COVID-19 y la escasez de medios se generó un debate sobre si era necesario el uso de las mascarillas, además de las medidas higiénicas tanto individuales como colectivas que se deben llevar a cabo. ¿Debo ponerme mascarilla fuera de casa? ¿Cómo se puede desinfectar el espacio que nos rodea? ¿Son peligrosos los espacios cerrados? ¿Se puede desinfectar el aire? Todo dependerá de si el virus o bacteria de la que se trate, si se mantiene más o menos en el aire o si el distanciamiento social, dejar más de 2 metros de separación entre  personas, resulta suficiente para evitar el contagio del COVID-19.

¿Cómo se transmite por el aire el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 y otros virus o bacterias? ¿Cómo prevenir los contagios?

Nube particulas finas y grandesNube particulas finas y grandesNube particulas finas y grandes

Una persona, a lo largo de su vida, respira varios millones de metros cúbicos de aire, gran parte del cual contiene microorganismos. Al día, se calcula que se inhalan aproximadamente una media de diez mil microorganismos, pero el ser humano atesora efectivos mecanismos de defensa para prevenir que invadan el aparato respiratorio.

Existe un gran número de infecciones humanas y animales que se transmiten por el aire y/o gotitas y causan enfermedades en el aparato respiratorio en su mayoría. Estas enfermedades, producidas por virus, bacterias y hongos, son las respiratorias (neumonía, gripe, resfriado…), sistémicas (meningitis, varicela…) y, si hay reacción anómala del sistema inmune ante partículas potencialmente inocuas, alérgicas.

Los virus, por lo general, son más resistentes que las bacterias en las condiciones ambientales. Es difícil controlar este tipo de enfermedades puesto que los individuos que las padecen, suelen seguir realizando sus actividades cotidianas y además, en algunas de ellas, no se dispone de agentes terapéuticos ni de vacunas directamente. Al reunirse en espacios cerrados con más personas, la propagación es muy difícil de evitar, convirtiéndose en una bola de nieve imparable cada vez más grande.

En la pandemia global del COVID-19, producida por el nuevo  virus, tipo coronavirus, el SARS-CoV-2, siempre estuvo en discusión científica hasta qué punto ese coronavirus se propaga por el aire y/o en ambientes de espacios cerrados. Es decir, más allá del contacto próximo persona a persona, la transmisión por gotículas de trayectoria balística que no suelen alcanzar más de los 2 metros o a través del contacto con superficies contaminadas (fómites); siendo la higiene y la desinfección y el distanciamiento social las claves prioritarias para evitar estos tipos de contagios.

Sin embargo la evidencia científica ha ido destacando la posibilidad de la transmisión aérea del SARS-CoV-2, con el papel destacado de los aerosoles, micropartículas que quedan flotando en el aire hasta horas especialmente en los espacios cerrados.

Un estudio de un grupo de 30 investigadores de Finlandia de distintos campos, entre los que se encontraban la virología, la dinámica de fluidos, la ventilación y la ingeniería biomédica, publicaron un modelo en el que se muestra cómo pueden propagarse las partículas virales de coronavirus en un espacio interior como un supermercado. Los investigadores, procedentes de la Universidad de Aalto (Finlandia), el Instituto Meteorológico de Finlandia, el Centro de Investigación Técnica VTT y la Universidad de Helsinki, mostraron a través de un vídeo en 3D cómo se desplazan en el aire las partículas de aerosol que se emiten estornudar y toser o simplemente al hablar o al respirar, siendo las principales vías en las que se transporta el virus.

Así, descubrieron al realizar la investigación que una persona una vez que estornuda, se genera una especie de nube que comienza a propagarse por las zonas cercanas a la persona que ha producido esta acción. Si a lo largo de este proceso hay alguien que camina cerca durante los primeros minutos tras el estornudo, podría inhalar alguna de estas partículas flotantes. Entre las conclusiones del experimento se observa cómo se transporta en partículas de aerosol de menos de 20 micrómetros, circunstancia por la cual se demostraría que las partículas no caen inmediatamente, sino que “se mueven por corrientes de aire o se mantienen flotando en el mismo lugar” durante cierto tiempo.

En el mismo sentido se manifestó el CSIC español, tras conocer a través de un informe  que el nuevo coronavirus “puede permanecer activo en el aire más de tres horas”. El documento indica que el SARS- CoV-2, de un tamaño de unos 100 nanómetros, viaja por el aire formando parte de partículas de diversos tamaños, como gotas y aerosoles, que también contienen sales y proteínas presentes en las mucosas del sistema respiratorio humano. Por lo que recomendó el uso de mascarillas para no propagar  la enfermedad, como para evitar contagiarse, al ser un elemento de barrera.

Del mismo modo, , a nivel divulgativo, es muy útil presentar el documental COVID-19: Fighting a Pandemic, producido por la cadena japonesa NHK WORLD, que muestra  nuevas evidencias sobre cómo se propaga el virus. A través de un experimento, un grupo de investigadores estudia cómo el contagio puede producirse por partículas micrométricas (pequeñas gotas de saliva) cuando las personas entablan conversaciones muy cerca unas de otras. Este mecanismo de transmisión es conocido como infección a través de microgotículas o aerosoles; es decir, contagio por transmisión por aire.

Infección a través de aerosoles

No saben con certeza el volumen de microgotículas que son necesarias para infectar, pero no descartan la posibilidad de que estas hayan extendido la propagación del virus. De hecho, esta circunstancia, entre otras, podría explicar contagios (algunos masivos), incluso en situaciones en las que se haya podido cumplir las recomendaciones generales de distanciamiento, mascarillas e higiene de manos.

El presidente de la Asociación Japonesa de Enfermedades Infecciosas, Kazuhiro Tateda, asegura que “las microgotículas transportan muchos virus y nosotros las producimos cuando hablamos en voz alta o respiramos de forma agitada. La gente al nuestro alrededor las inhala y así es como el virus se propaga”. El riesgo de infección a través de microgotículas aumenta en un sitio cerrado o sin ventilación. El experimento muestra cómo se mantienen las microgotículas después de una simple tos, llegando a durar flotando en esa habitación hasta pasados veinte minutos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció que la transmisión por vía aérea del nuevo coronavirus es posible, principalmente en ambientes interiores y en determinadas circunstancias; habiéndose "producido brotes de COVID-19 en ciertos lugares cerrados, tales como gimnasios, restaurantes, clubes nocturnos, lugares de rezo o zonas de trabajo donde la gente estaba gritando, hablando o cantando", destacando, además, este tipo de contagio en recintos mal ventilados donde personas con coronavirus hayan podido pasar un largo periodo de tiempo con otras personas. Del mismo modo, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) publicó en una actualización de su guía sobre el coronavirus la posibilidad de que personas con COVID-19 "contagien a otras que están a más de seis pies (1,8 m) o poco después de que la persona positiva por COVID-19 abandonase la zona".

Es preciso resaltar que, en este sentido, diversos científicos del todo mundo advierten y reclaman medidas vinculadas a la "abrumadora evidencia" de del contagio por el aire. En primer lugar un  grupo de 239 científicos provenientes de distintas partes del mundo exigieron a la OMS a través de una carta que  actualizarse su orientación sobre cómo se propaga el virus para incluir la transmisión del coronavirus por partículas en suspensión, aerosoles o microgotículas, es decir, la transmisión aérea; subrayando que los estándares de distancia social frente a la COVID-19 son insuficientes. En este sentido algunos expertos advierten que "cerca del 75% de los contagios (de COVID-19) se producirían por aerosoles" que se extienden por espacios interiores cuando las personas contagiadas gritan, cantan, hablan o respiran.

En el mismo sentido, en una carta publicada en la revista Science, investigadores de diversas universidades estadounidenses pidieron "armonizar los debates sobre los modos de transmisión del virus SARS-CoV-2" para poder definir estrategias de control más eficaces y claras, advirtiendo que que los enfermos de COVID-19, con síntomas o asintomáticos, liberan muchos más aerosoles cargados de virus al respirar o hablar que gotículas. Es decir, por consiguiente, el contagio sería mucho más probable que la transmisión se produzca por el aire en espacios cerrados.

Hay que tener en cuenta que los aerosoles (o las gotículas o gotitas no considerados generalmente como aerosoles por su tamaño cuyo comportamiento aerodinámico sea como el de los aerosoles debido a multitud de condiciones) pueden permanecer en el aire de ambientes interiores durante muchos segundos u incluso horas y además pueden llegar más allá de dos metros desde la persona que los emite, o cuando ésta ya ha abandonado la estancia. Es necesario, por tanto, tal y como indican los científicos "mejorar el aire de los espacios cerrados con ventilación y filtración".

El Ministerio de Sanidad de España, el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC),  la Organización Mundial de la Salud (OMS), los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), entre otras autoridades sanitarias, contemplan la vía de transmisión aérea del SARS-CoV-2 en sus guías de divulgación, medidas de prevención y recomendaciones para evitar contagios del COVID-19 en espacios cerrados.

Cerca del 75% de los contagios (de COVID-19) se producirían por aerosoles según experto

Teniendo en cuenta todo lo comentado específicamente sobre el COVID-19 así como, en general, los conocimientos existentes sobre la transmisión de virus y bacterias por el aire y superficies; parece más que oportuno llevar a cabo protocolos para prevenir y/o evitar cualquier tipo de contagio en los espacios cerrados o ambientes interiores. Así se hace patente la necesidad de gestionar y optimizar la Higiene Ambiental, implementando metodologías y tratamientos de desinfección y/o purificación de aire en cualquier estancia. Siendo imprescindible en aquellos interiores en donde se realizan actividades con acumulación de personas o que son muy transitados. Es decir, en oficinas y otros centros de trabajo, clínicas médicas, de fisioterapia, dentistas..., clínicas, bares y restaurantes, hoteles, colegios y escuelas infantiles, gimnasios, comercios, centros comerciales,  residencias de ancianos o geriátricos… De esta manera se mejora la salud ambiental de los establecimientos, se mejora la imagen y bienestar en ellos, a la vez que se mejora la rentabilidad y protege el negocios de crisis económicas y/o sanitarias.


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¿Qué se puede hacer para higienizar, purificar y/o desinfectar los espacios cerrados? ¿Cómo bajar la carga microbiológica ambiental? ¿Son útiles los purificadores de aire HEPA y el ozono?

Para evitar la contaminación biológica y/o química de ambientes interiores o espacios cerrados, en general, se aconseja la ventilación con las ventanas completamente abiertas en aquellos espacios donde se permita. La ventilación ayuda a crear corrientes de aire que expulsarán las sustancias nocivas y evitarán que la humedad se acumule en el espacio cerrado.

El propósito de la ventilación de los espacios cerrados es mantener una buena calidad del aire, seguro de respirar. El hacinamiento y la falta de aire fresco promueven la proliferación del virus. Y controlar el nivel de humedad es fundamental para que un ambiente sea saludable. Dicho nivel debe oscilar entre el 40% y el 60%. De esta manera, se evitarán los problemas de condensación en el interior así como la aparición de partículas nocivas y moho.

Por otro lado, tanto en los espacios ventilables como en los que directamente no se pueden ventilar existen alternativas tecnológicas para purificar, higienizar e incluso desinfectar el ambiente interior y superficies de las estancias como son los generadores de ozono y los purificadores de aire con sistemas de alta filtración ambiental (con filtros HEPA, , filtro catalítico frío, carbón activo celular, desinfección UV...), que dejan un aire limpio y fresco, a la vez que benefician la salud; reduciendo la carga microbiológica (o carga viral, en su caso), desinfectando o filtrando partículas contaminantes… y, por ello, bajando la carga infectiva.

En el caso del  generador de ozono,  que utiliza para la purificación el gas ozono (reconocido biocida desinfectante), obtiene un beneficio doble contra virus, bacterias y hongos, pues desinfecta por donde pasa y esto incluye tanto al aire como a las superficies (mobiliario, suelos, pomos de puerta, teclados, encimeras, sofás, camas, cortinas...) que haya en el espacio interior. 

Generador de Ozono

El ozono es capaz de eliminar, por oxidación, virus, bacterias, hongos… De esta manera baja la carga microbiológica ambiental de forma general. Gracias a ello se reduce drásticamente, incluso en dosis bajas, la carga infectiva de virus o bacterias, que hace referencia a la cantidad de virus necesaria para enfermar a una persona. Aunque hay que destacar que esto puede variar para cada persona (por su genética o sus defensas) y según la situación (no es lo mismo un lugar ventilado que uno cerrado), es evidente que un ambiente con menor carga infectiva o, por ejemplo, menor carga viral es más seguro y saludable. Es importante, comentar que para asegurar la máxima eficacia y seguridad, la purificación y desinfección con ozono los tratamientos deben realizarse por empresas especializadas y autorizadas, siempre adaptados bajo un estudio previo a distintas casuísticas y necesidades.

En líneas generales, se puede distinguir entre los tratamientos de  choque, los tratamientos en continuo o los tratamientos programados (que permiten la desinfección automática en momentos en las que la tienda u oficina, por ejemplo, está cerrada). Gracias al ozono, se puede favorecer la higiene ambiental de los espacios interiores de los establecimientos públicos, mejorar su seguridad y reducir todo tipo contagios (incluidos, en su caso, los producidos a través de alimentos).

Del mismo modo, los purificadores de aire con sistemas de alta filtración ambiental (filtros HEPA de alta eficacia, filtro catalítico frío, carbón activo celular, desinfección UV, etc.), además de filtrar alérgenos y partículas contaminantes, también eliminan virus y bacterias que pasan por su filtros purificadores; por que también son beneficiosos para bajar la carga infectiva, además de mejorar el confort respiratorio de personas con problemas de alergias, enfermedades respiratorias, ancianos con menor capacidad pulmonar y, en general, todos los moradores. 

Es preciso destacar la diferencia entre carga viral de las personas (la cantidad de virus que tiene un paciente) y carga infectiva que hay alrededor de éste.  Estar expuesto a una mayor carga infectiva es decisivo para contagiarse, pero esto no condiciona el pronóstico, pues una vez infectado el paciente, la persona en cuestión tendrá más o menos carga viral en función de cómo evolucione el virus dentro de su organismo.

Normalmente se insiste en la desinfección de superficies para evitar contagios, lo cual es importante; pero de nada sirve si permanecemos en ambientes interiores con altas cargas infectivas y no cuidamos nuestra higiene individual, o, por ejemplo, no seguimos las normas de distanciamiento social recomendadas en el caso de pandemias como el COVID-19 para evitar contagiarnos. Y es que la contaminación de las superficies por un virus o bacterias se puede producir segundos después de haber desinfectado todo...

Purificadores de aire HEPA

Con la actualización de las recomendaciones y la evidencia científica de la transmisión por el aire del SARS-CoV-2, el contagio de la COVID-19 por aerosoles, muchos expertos se abogan por el uso generalizado de los diversos sistemas de filtrado y/o purificación de aire de espacios interiores, destacando, en especial los purificadores de aire con filtros HEPA, habiendo demostrado su utilidad en la mejora de la higiene ambiental para  bares, cafeterías y restaurantes, hoteles, colegios y escuelas infantiles, oficinas y otros centros de trabajo, clínicas médicas, de fisioterapia, dentistas, gimnasios, comercios, centros comerciales, residencias de ancianos o geriátricos, etc.

Por último, en cuanto a la limpieza es importante utilizar productos de limpieza no tóxicos, lo que evitará inhalar una serie de sustancias nocivas que para nuestros pulmones, generando síntomas como tos, asma, disnea o mareos. Entre las alternativas saludables podemos encontrar el jabón neutro, el alcohol, el vinagre, el bicarbonato sódico o el agua ozonizada, que ofrece desinfección sin residuos químicos (pues el ozono se convierte en oxígeno).

Servicios para prevenir contagios en espacios cerrados de bares,  restaurantes, hoteles, colegios, oficinas, clínicas, gimnasios, residencias...

ASP Asepsia ofrece servicios de asesoramiento y soluciones personalizadas para cada problemática concreta, con auditoría previa e instalación del sistema más adecuado. De este modo, se consigue mejorar la higiene ambiental de los espacios cerrados, evitando contagios de enfermedades de transmisión respiratoria (como gripe, resfriados, COVID-19...) entre personas, así como síntomas alérgicos o vinculados a la contaminación.

De este modo, la solución de higiene ambiental de ASP tiene un doble efecto positivo, la seguridad y salud de las personas (empleados y clientes), a la vez que se mejora la productividad, evita bajas, mejora la imagen del establecimiento, aumenta la sensación de seguridad… Es decir, se aumenta la rentabilidad de los negocios (empresas con oficinas y otros centros de trabajo, clínicas médicas, de fisioterapia, dentistas..., bares, cafeterías y restaurantes, hoteles, colegios y escuelas infantiles, gimnasios, residencias de ancianos o geriátricos, etc.).

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¿Qué es la Calidad de Aire Interior?

La Calidad de Aire Interior (Auditorías CAI) provee en edificios públicos espacios cerrados seguros y saludables. La contaminación de los espacios interiores puede provocar problemas de salud, que pueden ser desde una simple molestia o fatiga, infecciones por virus o bacterias, síntomas de alergias, entre otras más graves. Los contaminantes presentes en el aire interior dependen de la actividad que se produzca en el interior de los espacios, así como de su ubicación. Estos pueden ser de tres tipos: químicos, físicos y biológicos. En su conjunto, pueden generar enfermedades o síntomas desagradables a las personas que se encuentran en dichos espacios (ya sean trabajadores, clientes o proveedores, entre otros) puesto que los parámetros altos están coordinados con el grado de disconfort como son los factores físicos de alta o baja temperatura, renovaciones del aire, humedad relativa…

De ahí la importancia que tiene el papel de la Calidad del Aire Interior (CAI/ IAQ) en los espacios interiores y edificios públicos, estando  relacionada directamente con la salud, productividad y confortabilidad de las personas. De esta manera nos podemos referir a la higiene ambiental como un apartado de gestión empresarial de gran importancia. En particular, también existe una normativa que obliga a garantizar una adecuada Calidad del Aire Interior (CAI/ IAQ), por lo que se convierte, además, en otro de los aspectos clave para el cumplimiento normativo o compliance.

Entre las medidas para mejorar la Calidad de Aire Interior y la Calidad e Higiene Ambiental se pueden adoptar la ventilación natural, el uso de la ventilación mecánica y la adecuada limpieza de todas las instalaciones. En este apartado, realizar tratamientos de aire interior con generadores de ozono y purificadores de aire pueden ser una solución adecuada y válida para la higiene ambiental y mejorar la Calidad de Aire Interior (CAI/ IAQ) y Calidad y Salud Ambiental.

Dicho esto, es fundamental tomar en serio la higiene ambiental, la Calidad de Aire Interior y elaborar un diagnóstico de la Calidad y Salud Ambiental en interiores, puesto que está relacionado con la salud del personal de las instalaciones, los recintos y edificaciones donde se desarrollan actividades.

En ASP Asepsia se realiza una auditoría de la Calidad del Ambiente Interior en las instalaciones y/o locales analizando los parámetros descritos mediante el Reglamento de instalaciones térmicas de los edificios (RITE) del Real Decreto 238/2013 que obliga a realizar mediciones de calidad del aire periódicas, haciendo referencia al cumplimiento de las siguientes normas:

  • NORMA UNE 171-330: Calidad ambiental en interiores en primer lugar con un diagnóstico de calidad ambiental interior, y posteriormente con Procedimientos de Inspección.
  • NORMA UNE 15251: Parámetros del ambiente interior a considerar para el diseño y la evaluación de la eficiencia energética de edificios públicos incluyendo la calidad del aire interior, condiciones térmicas, iluminación y ruido (2008)
  • NORMA UNE 13779: Ventilación de los edificios no residenciales. Requisitos de prestaciones de sistemas de ventilación y acondicionamiento de recintos (2008)

También se tiene en cuenta el RITE del RD 1027/2007 con la NORMA UNE 100012 para la Higienización de Sistemas de Climatización y Ventilación (SVAA).

Es obligatorio el cumplimiento necesario de una Auditoría anual de la Calidad del Aire Interior en edificios con instalaciones térmicas de potencial útil nominal mayor de 70kW. Cabe destacar que la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) ha identificado el ambiente interior en edificios como uno de los principales riesgos para la salud, por la gran cantidad de tiempo que pasan las personas dentro de estos.

Por esta razón, con el servicio  de Calidad de Aire Interior (CAI/IAQ)  de ASP Asepsia  y (así como de otros servicios de higiene o sanidad ambiental), se presenta al cliente el informe de higiene ambiental detallado con las soluciones necesarias, garantizando un alto grado de confort y seguridad en los espacios cerrados. De esta manera, se consigue prevenir enfermedades, bajas laborales y por supuesto garantizar el cumplimiento normativo. Con todo ello se logra mejorar la productividad de los trabajadores y se evitan sanciones afectando positivamente a la rentabilidad empresarial.



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Tratamientos con ozono para desinfectar  ambientes interiores y superficies

Tratamientos de desinfección con ozono

En forma de gas, el ozono presenta un gran poder desinfectante, por lo que está capacitado para eliminar patógenos (bacterias, virus…)   en el ambiente, en el aire... A su vez, previene la proliferación de mohos ocasionados por la posible humedad presente en los espacios interiores. Otra de las funciones principales es que el ozono elimina los malos olores mejor que cualquier desodorizante, dejando una sensación a limpio sin expulsar ningún residual químico que, en vez de actuar sobre las sustancias causantes del mal olor, las disimula consiguiendo que reaparezcan con el paso del tiempo. Por todo ello, el ozono gas como desinfectante de superficies por vía aérea podría resultar de gran utilidad para prevenir contagios eliminando bacterias y virus, así como, en general bajando la carga microbiológica y/o carga infectiva.

El ozono llega a todos los rincones por donde pasa, incluidos los filtros de aire acondicionado, importante para cuando nos encontramos en espacios interiores sin ventanas en los que estos aparatos son los encargados de realizar dicha ventilación, además de desinfectar el resto de inmobiliaria, aparatos y utensilios que se encuentren en el entorno.

Por otro lado, cabo destacar que el ozono higieniza los textiles. Es decir, esto incluye las mascarillas que se van a tener que utilizar asiduamente y que si pretendiéramos reutilizarlas lavándolas con lejía o a altas temperaturas, acabaríamos destrozándolas o perdiendo la eficacia de la mascarilla. Con el ozono, se desinfecta sin dejar ningún residual químico, lo que hace que se mantenga intacto.

ASP Asepsia diseña y fabrica sus propios sistemas y generadores de ozono de primera calidad destinados a la higienización, purificación y desinfección por vía aérea de ambientes interiores, instalaciones y superficies; tratamiento y desinfección de aguas y lavado y desinfección de alimentos. Es una empresa registrada y adaptada al reglamento BPR.

El ozono como biocida, sólo puede ser aplicado por empresas y profesionales autorizados y altamente especializados que garanticen eficacia y seguridad. En este caso, los sistemas de ozono son una solución  eficiente y ecológica para realizar tratamientos de higienización y desinfección de ambientes y superficies, tanto de choque como en flujo continuo (para higienizar los ambientes interiores desodorizando y bajando la carga microbiológica y/o infectiva).


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Aplicaciones y Usos en la Desinfección Ambiental